lunes, 26 de abril de 2021

La nueva forja. capitulo 2

 



Despertar: La caverna.




Alba se levantó y observó el lugar en donde había despertado, era el interior de una larga cueva, que parecía estar hecha de manera natural, y que extrañamente estaba iluminada por unas enredaderas que emitía una luminosidad blanca, la profesora estaba confundida, hace un rato se encontraba impartiendo clase, y ahora estaba en aquel extraño sitio. Pará poder recordar que había sucedido, la joven profesora volvió a sentarse, pero en una roca plana.

«¿Qué sucedió?, ¿por qué estoy en este lugar?», se pregunto Alba mientras se tocaba la frente para recordar lo sucedido, «Estaba dando una clase de historia, aquel día estaba explicando el tema de la edad media, hasta que se escucho el ruido de un rayo, y después uno de mis estudiantes comentó que algo extraño estaba sucediendo en le cielo, todos fuimos a ver que pasaba, y era que unos ojos habían aparecidos, después se escucharon varias voces que hablaba de forma unísona, las cuales comentaban que eran dioses creadores y que querían reiniciar el mundo, pero primeros debían guardar a los humanos»

El recuerdo de su último día en la antigua tierra, se hizo presente en su mente y se dio cuenta que había despertado en un mundo reconstruido, la profesora suspiro hondo, en esos momentos ella quería gritar y desesperarse, pero decidió mantener la tranquilidad. La joven profesora sabía que no serviría nada llorar y desesperar, así que decidió pensar que iba hacer en aquel momento.

Mientras la joven pensaba que pasos seguir, se percató de algo cuando observó mano, esta tenía un extraño color, era igual al color del cristal del cual había salido, algo asustada y curiosa la profesora, se quitó su chaqueta y se remango su camisa, se dio cuenta que toda su piel era del mismo color que su mano, además también noto que tenía una especie de diseño de línea doble, que comenzaba desde su muñeca y se extendía hasta el hombro.

«¿Qué me sucedió?», Alba se pregunto y decidió ver su rostro en busca de más cambio, para eso tomó un trozo de cristal y lo utilizó como un espejo.

Alba no lo podía creer, ella observo su rostro en el improvisado espejo, dándose cuenta que sus ojos eran de color cristalino azulado, y se fijo que su pelo había cambiado de color, era blanco. La profesora dejó el cristal en el suelo, y se preguntó porque su apariencia había cambiado, en ese momento noto el color del cristal, dando se cuenta de la razón, la influencia de su coraza cristalina.

«Bueno, no se puede hacer nada mas para cambiar la apariencia  ya resuelto el misterio, es momento de salir de esta cueva», pensó la profesora que se volvió remangarse la camisa, y se volvió a poner su chaleco.

Alba se paro de su asiento improvisado, y se encaminó hacia las afuera de la cueva, la profesora, agradecía el brillo de las enredaderas colgadas en cueva. Cuando estaba en medio del camino, algo llamó la atención de la profesora, que se había percatado que no estaba sola en aquel lugar. Alba observó a un lagarto acercándose a toda velocidad hacia ella, este animal parecía una iguana pero como si estas tuvieran el porte de un dragón de Komodo.

La joven profesora miró con más detenimiento a la criatura, y se fijo que su piel estaba hecha de algo parecido al metal, además sobre su espalda traía unas púas de color rojizos. La extraña iguana al ver a Alba, corrió hacia la mujer con intención de tener una merienda duradera, la profesora si saber que hacer, y de manera desesperada se cubrió su cara con sus brazos, esperando la mordida de aquel ser.

Alba observó como la criatura, dio un salto hacia ella pero se golpeó con algo en medio de su ataque, esto sorprendió a la profesora. La mujer se dio cuenta, que alrededor de ella se había formado una especie de campo de fuerza, el cual estaba hecho de algo parecido a vidrio, la profesora tocó aquel campo, y al hacer dicha acción la protección se hizo añico, y callo como si hubiese recibido un pelotazo.

La criatura molesta observó a Alba, el pensaba que aquel ser sería fácil a pesar de su porte, y también podía ser una buena fuente de comida, los ojos de la criatura estuvieron fijo durante un rato en la profesora, la cual retrocedía con precaución. El corazón de la mujer empezó a latir con fuerza, la profesora se dio cuenta que estaba en una extraña situación, adelante suyo se encontraba una criatura que la observaba como una exquisita comida, la mujer trató de mover su cuerpo para escapar, pero el miedo había paralizado el cuerpo de la mujer.

Alba trató de tranquilizarse y pensó que hacer en aquel momento, la profesora se dio cuenta que no tenía la protección de la cúpula, se pregunto ¿si fue ella que invoco aquel extraño elemento?, entonces surgió otra pregunta, si esa cúpula fue echa por ella, entonces ¿cómo utilizar esa protección por segunda vez. Alba tratando de lucro tranquila, observó los vidrios que habían caído de su escudo, tratando de encontrar una solución rápida.

El reptil estuvo observó a la mujer durante unos minutos, entonces se dio cuenta que no podía utilizarla como plato principal, sacó la lengua y se marchó del lugar, la profesora al ver que el reptil se iba, suspiro profundo y tranquila. Alba se tocó su pecho, y sintió como su corazón volvían a su ritmo natural, la sensación de peligro estaba pasando, por un momento pensó en seguir buscando el origen de aquel extraño escudo, pero antes decidió salir de la cueva.

Había vuelto a caminar recto por aquel sitio, después de avanzar durante unos diez minutos, la profesora sintió un escalofrió recorriendo su espalda, un extraño presentimiento se albergó en su mente, el sentimiento de peligro hizo que la profesora voltease a ver hacia atrás y observó una criatura horrible. Alba al mirar hacia atrás, observó a uno de los habitantes del sitio, la criatura que la estaba siguiendo, era una hormiga gigante de color rojo.

El corazón de Alba volvió a latir al ver tal peligro, pero esta vez la joven pudo controlar el miedo de. La primera impresión, y decidió correr hacia la salida. La hormiga viendo como su presa huía, comenzó a perseguir a la mujer.

«¿Qué rayos le pasa a este mundo?», se pregunto Alba mientras escapaba de su feroz cazadora y se volvió a preguntar, «¿Qué clase de dioses permitiría la existencia de criaturas como esa?

Había pasado unos minutos desde que la hormiga, comenzó a perseguir a Alba, la joven profesora ya estaba cansada, pero la adrenalina presente en todos los seres humanos, el instinto de supervivencia, y el miedo que tenía al imaginarse siendo presa de aquel gigantes yo insecto, hacia que la joven profesora olvidase el cansancio. En los pensamiento de Alba sólo había un objetivo, salir de aquella cueva, ella no sabía el porqué, pero sentía que al llegar a la salida aquel peligro iba a desaparecer.

Alba observó una luz, se dio cuenta que ya estaba apunto de llegar a su destino, y después de correr por unos kilómetros más, ella podía sentir la luz del sol tocando su cuerpo, la mujer se dio vuelta y observó que la hormiga que la estaba persiguiendo, decidió no proseguir más y volvió a la profundidad de la caverna.

«Estuvo cerca», pensó Alba que se sentó en el suelo, y respiro profundo.

El cansancio que había ignorado durante toda la persecución, se hizo presente cuando Alba se encontró fuera de peligro. Alba podía sentir como su corazón que hace poco estaba latiendo fuerte, volvía de apoco a su normal frecuencia de latidos. Alba volvió a respirar profundo, hace mucho que no tenía tanto susto seguidos, se quedó por media hora frente a la cueva y pudo descansar un poco.

«Ya ha pasado media hora, mejor que me aleje de este lugar», pensó Alba mientras se para, y agrego al pensamiento, «No quiero encontrarme con más hormigas gigantes, y pensar que en el mundo anterior, la hormiga más grandes eran las saifu, las cuales sólo vivían en África»

La profesora se sacudió sus ropas, observó el entonó en que se encontraba, se dio cuenta que en sitio era un bosque de altos árboles que parecía ser eucaliptos.

«Es un lugar bonito, es genial para hacer un picnic», pensó la joven Alba que comenzó a caminar por el bosque.

Alba encontró un sendero en el bosque, y decidió seguir aquel camino esperando encontrar algún sitio como una ciudad, pueblo o algún campamento con personas con las que pudiese interactuar y pedir un alojamiento. La joven profesora caminaba por en sendero, observando con atención el camino, mientras surgía una pregunta en su mente, ¿encontraría alguna especie asentamiento?.

Después de llegar a la mitad del camino, se encontró frente a una persona que lucia la misma piel que ella, el cual estaba haciendo un campamento. Alba aliviada por encontrar a una persona igual que ella, se acercó.





La nueva forja.cap 1





El Aviso De Los Dioses: Ojos En El Cielo.



 “La teoría de un niño dios que le demostraba a su maestro, que con sus poderes sobre la tierra podía crear situaciones inverosímiles, como una lluvia de pescados o la misma humanidad, era muy virilizada por varias páginas de Internet que tenía que ver con ocultismo y esas cosas, para mí esas cosas eran puras fantasías de mentes aburridas, pero ahora estoy atestiguando que esas teorías no era puras fantasías, pero hay una cosas que nunca los aburridos de la vida pudieron prever, que no es un solo niño, si no varios.”

La mirada de la joven profesora se posó en esos grandes ojos de colores escarlatas, los cuales estaban pegados por todo el cielo, mirando a todos los habitantes de la ciudad, ese evento era realmente inusual para todo el mundo, entonces desde el cielo se escucharon varias voces las cuales comentaron que iban a congelar a los humanos, para crear otra humanidad y otras leyes físicas. La profesora quedó impactada por lo que escucho. 

Alba Garnet una joven profesora de 28 años, con un tono de piel natural media morena, cuerpo esbelto y tonificado, la apariencia de su fino y limpio, las pupilas de sus ojos de color café claro, su cabellera larga ondulada de color rojo natural, piernas y brazos tonificado. La joven profesora era descendiente de una larga línea de herreros, que desde el siglo diecinueve habían dejado la herrería y se dedicaron a los negocios, creando fortuna que heredaron a sus descendientes. 

Cuando ella tenía ocho años sus padres murieron en un accidente aéreo, y su cuidado fue a parar a su tío, un hombre soltero que había decido no casarse ni tener hijo, pero a pesar de su decisión de no ser padre, fue un gran padre y cuidador para la niña. El tío de Alba era el dueño de una cadena de hoteles y hace poco había adquirido una gran empresa de videojuegos, tenía como pasatiempo la herrería, él incluso se había comprado un gran sector para hacer un taller. 

El tío de Alba había comenzado ese pasatiempo, al conocer el humilde origen de su familia, y aunque podía haber elegido otros tipos de entretenimientos acorde a sus riquezas, el hombre sentía gran pasión por aquel oficio abandonado por su familia, aquella fascinación se la traspaso a su sobrina.

Alba había decidido estudiar para ser profesora, ya que le gustaba enseñar y se sentía bien en una sala de clase, al terminar la universidad y como dictaba el testamento de sus padres, la joven profesora heredo la fortuna de sus progenitores, cuando obtuvo  la herencia, la joven agrego a su casa un taller de herrería.

Aquel día Alba se había despertado muy temprano, para terminar un proyecto de herrería que había comenzado algunos días atrás, era una gran hacha de doble cara hecha de acero, hojas de rubí, cada cara tenía la figura de la cabeza de un dragón, y el mango estaba hecho de oro, ella se podía permitir estos experimento por su cuantiosa fortuna. Alba se quitó sus lentes protectores y observo su producto terminado con una sonrisa.

—Al fin he terminado—Alba Exclamo con felicidad y agrego quitándose sus lente protectores y mirando la deslumbrante arma artística—Una gran hacha decorativa.

Alba observó la hora del reloj que tenía en su taller, y se dio cuenta que era ya las cinco de la mañana, la mujer decidió que era hora de prepararse para ir al instituto en donde daba clases, así que colgó el arma que había hecho sobre un pedestal, se quitó sus guantes protectores y los dejó sobre una mesa de madera, luego se retiro de aquella habitación y se dirigió al baño, al llegar se quitó su buzo y delantal que utilizaba para trabajar con metales. Y se metió a la ducha.

Después de bañarse y sacarse todo el sudor que había adquirido en la realización de el hacha, la joven profesora salió del baño y se preparo para ir al trabajo, se puso medias negras, una falda en forma de tubo de color azul, zapatos negros, una camisa blanca, una chaqueta de color blanca que me llegaba hasta las rodillas. La profesora se sentó en su la mesa, y comenzó a comer su desayuno, un café con tostada.

Después de tener todo listo, la profesora tomó su cartera y fue al instituto en donde trabajaba, sin saber que ya hace algunos días los divinos creadores del universo, se habían aburrido de los humanos, y habían decido volver a recrear todo, pero aunque estaban aburrido de la vida humana, ellos decidieron que harían que los seres humanos hibernaran. Como siempre la profesora había llegado al instituto, y habían empezados sus clases.

Había pasado una hora después del comienzo de clase, cuando se sintió un fuerte estruendo y varios rayos cayeron hacia la tierra, ese clima era inusual, pero dentro de lo normal, así que las clases continuaron sin contratiempos hasta que paso algo realmente inusual, aparecieron en el cielo varios ojos gigantes que observaban la ciudad. Todo el mundo observó este fenómeno anormal.

Alba observó con temor como las pupilas de aquellos ojos, se movían de forma frenética, este tipo de sucesos jamás se habían presenciado en la tierra, cuando los ojos dejaron de hacer movimientos erráticos y se quedaron fijos, se escucharon varias voces al unísono.

—Somos los seres creadores—Se presentaron las voces y agregaron—Todo lo que ven y ustedes mismos, fueron creados por nosotros, cuando estábamos aburridos, nos entretuvimos viéndolos, pero ahora volvemos a estar aburridos y hemos decidido, reiniciar todo, pero como ustedes son los seres que más nos entretuvieron, hemos decidido guardarlos.

Cuando las voces del cielo se callaron, el silencio reino durante unos segundo, mientras surgieron una variedad de pregunta en las mentes de los humanos, y entonces esas preguntas se convirtieron en desesperación, cuando se dieron cuenta que un extraño líquido de un color azul cristalino salían del interior de sus cuerpos. El líquido que salió del cuerpo de los humanos, se convirtió en una coraza de cristal que cubrió el cuerpo de los humanos.

«¿Qué rayos está sucediendo?», fue lo último que pudo pensar Alba, antes de que fuese cubierta por el cristal.

Los cristales se elevaron hacia el cielo, una variedad manos gigantes salieron de la altura,  tomaron las cristalinas corazas, y la arrastraron hacia arriba. La humanidad fue guardada y los seres divinos, continuaron con su plan de reiniciar el universo entero. El nuevo universo fue creado, y los dioses plantaron en la nueva tierra la nueva, está se basó en la historia y en los cuentos de fantasía de la antigua humanidad.

Los dioses también crearon una nueva humanidad, aunque está era igual que la antigua, había ciertas diferencias, entre estas se encontraba que habían diferentes razas de humanos, ejemplo de estos eran los semis-humanos, seres que eran mitad hombres y mitad animal, la nueva humanidad también podían utilizar magia, entre otros cambios. Los dioses también pusieron junto a los humanos otro tipo de razas fantásticas, como elfos y enanos, además de dragones, otros seres de la fantasía y de las mitología antigua.

Cuando ya terminaron su nueva creación, observaron felices como estas se desarrollaban, pasaron milenios observando y se estaban aburriendo, hasta que tuvieron una idea, iban a revivir a los viejos humanos, pero de apoco y cada cierto milenio, y eso hicieron. Los humanos guardados en los cristales revivieron en la nueva tierra, la influencia de sus corazas cristalinas, cambiaron su cuerpos, los ojos de la vieja humanidad se volvieron de color cristalinos azules, el sangrado provocado por las cortas de los cristales, se congeló y dejo extrañas marcas rojizas en forma de línea alrededor de los cuerpos de la antigua humanidad, que también observaron que sus pieles habían cambiado de color, estas se había tornado del mismo color que el cristal, y sus cabellos se había vuelto blancos.

Los viejos humanos confundidos, salieron a explorar aquel extraño mundo, y se juntaron las poblaciones de aquel mundo nuevo, esto llamaron a los viejos humanos gente de cristal o cristalinos. Los cristalinos se adaptaron al nuevo mundo, ellos crearon un nuevo país en aquel mundo, algunos decidieron aventurarse más por aquella nueva tierra, y convivir con más profundidad con los habitantes de la tierra, muchos de estos aventureros fueron importantes en las fundaciones de nuevos reinos, creando nuevas dinastías en antiguos reinos.

Los dioses vieron estos cambios, y decidieron seguir con aquella idea de liberar cada cierto tiempo un grupo de los antiguos humanos.

Entonces el cristal que contenía a la profesora Alba, se resquebrajo, permitiendo que la joven profesora pudiese salir de su lugar de hibernacion. Alba abrió sus ojos y observó que estaba en una cueva.

Alba estaba confundida, según la percepción de la profesora, hace poco ella estaba haciendo clases en el colegio.

«¿Por qué, estoy en este sitio?», se pregunto Alba que se paro de forma dificultosa, y entonces se acordó de los ojos, «Claro, aquellas voces que decían ser dioses, comentaron algo de una hibernación, ya que estaban aburridos y querían hacer un reinicio»


viernes, 9 de agosto de 2019

Goblin Slayer:



Memorias imborrables


Los dioses tiraron los dados para decidir el destino de unos aventureros, y lamentablemente para ellos, los dados, no les acompañaban, el Swordsman, acabo mutilado, la witch, imploro por su muerte, deseo que fue concedido por la daga del Goblin slayer, una pieza que los dioses, sólo observan, sólo se salvaron la Priestess, que tal vez por agradecimiento  curiosidad, decidió seguir al Goblin slayer y la Fighter, quedó en un estado de trauma, que nunca se pudo recuperar, eso es lo que se pensaban, pero los deseos de los dioses, son inexplicable, y tal vez por compasión, por lástima o por que, quería ver si es que sufría, volvieron a tirar los dados para colocar de nuevo a la fighter, en el tablero.
La lluvia, caía sobre una aldea, y en un templo, una joven sacerdotisa de hábitos blancos, cabello rojizo, que le llegaba hasta los hombros, el cual tenía amarrado con una cola de caballo, ojos verdes oscuros, estaba haciendo la comida junto con otras sacerdotisas, sus expresión era de alegría, ya que le gustaba hacer ese quehacer, mientras estaba pelado las papas, entró la sacerdotisa superiora del templo, junto con una joven de piel blanca, ojos oscuros, pelo de color negro, y largo, el cual le llegaba hasta la cintura y el cual lo tenía atado atado con una cola de caballo, vestía con una túnica blanca.
La sacerdotisa de pelo rojizo, observó a aquella chica, la joven, había llegado al templo, hace algunos meses atrás, lo que había averiguado de ella, es que fue una aventurera primeriza, que había sido atacada por los goblin. La joven sacerdotisa, miró los ojos de aquella aventurera, aún tenía aquella expresión de muerta en vida, la misma que tenía cuando había llegado al pequeño templo de la aldea.
—Superiora, ella me puede ayudar—la joven sacerdotisa, le dijo a la superior del templo. 
—Buena idea, jovencita—La superiora, estuvo de acuerdo con la joven sacerdotisa, y mirando a la chica de los ojos muertos, le dijo que fuese ayudar a la joven de pelo rojizo.
La joven de ojos muertos, afirmó y fue a asentarse junto con la joven sacerdotisa de pelo rojizo.
La sacerdotisa, miró a la joven, desde que la vio entrar al templo, había querido hablar con ella, aunque en aquellos momento, la joven, no sabía cómo comenzar.
—Buenas, ¿cómo ha estado? —Empezó hablando la sacerdotisa.
La joven de ojos muertos, miró a la sacerdotisa, y afirmó con su cara.
—No hablas muchos—La sacerdotisa, cerró sus ojos y suspiro, luego pensó, «Soy estúpida, vaya manera de empezar una conversación»
La joven, observó observo el cuchillo que estaba utilizando para pelar, y se de pronto le vino la imagen de su compañera, con el puñal de un goblin, clavado en su cuerpo, este recuerdo, hizo que botase su cuchillo y se parase asustada por sus recuerdos, y con lagrima, salió de la cocina, esto hizo que las sacerdotisa, se preocupasen por aquella aventurera.
La joven, corrió hacia su habitación, y cerró la puerta, y se sentó en un rincón de la habitación, con sus piernas recogidas, sus manos sujetando las y sus cabeza sobre sus piernas, y se puso a llorar, recordando a sus compañeros, y como lo había visto morir.
—Te vez ridícula—se escucho una voz burlesca, y masculina. 
—Cállate—La joven Fighter, observó al dueño de la voz.
Sentado en la cama, se encontraba un sujeto de cuerpo delgado, piel blanca, pelo verde claro y corto, ojos de color verde oscuro, vestido con una camisa azul, pantalones verdes oscuros, zapatos de cuero negro, también llevaba puesto una coraza de metal encima de su camisa, una capa de color café oscuro y también llevaba puesto unos lentes de marco redondo.
—Jaja, tu voz están baja, y tu personalidad están patética, es difícil callarme, estúpida peleadora—el sujeto, Sonrío revelando unos caninos bien largos y agregó—Que pasó con la promesa que le hiciste a tu difunto padre, ha cierto, le prometiste, usar lo que te enseñó para ayudar a la personas, y ahora mírate, unos ridículos goblin, ha hecho que tu te quiebre, tu padre, no se sentirá tan orgulloso, viéndote como estas ahora.
La luchadora, bajo su cabeza, mientras de su rostro empezaba a caer varias gotas, quería callar a ese tipo, pero el tenía razón, ella había prometido convertirse en aventurera, para ayudar a las personas, con su técnica de combate, pero ahora no podía ni siquiera ver un simple cuchillo de cocina.
—Vaya, tan patética luchadora eres—la luchadora, escucho la carcajada burlona de aquel sujeto, el hombre, siguió burlándose de la luchadora y agrego con una molesta si rusa en su rostro—Te acuerda de tus compañeros, aquel espadachín, que fue desmembrado parte por parte, o aquella bruja, salida de la academia, al cual la apuñalaron.
La luchadora, se le vino la imágenes de cómo había sufrido sus compañeros, si ella hubiese sido más inteligente, si hubiese seguido la idea de la sacerdotisa, en comprar más posesiones o prepararse mejor, y no subestimar a aquellos diablos verdes, tal vez, ellos no hubiesen muertos.
—A y te acuerda de aquellos goblin, y la risa que daba, cuando disfrutaba haciéndolo contigo—la voz de aquel molesto sujeto, resonó en la mente de la joven luchadora.
En esos momento, imágenes de los goblin, vino a al me té de la chica, se acordó de como su cara sonreían de forma burlona.
—No, no lo hagan—Exclamó la luchadora, mientras trataba de no oír las palabras de aquel sujeto, tapándose sus oídos, y dio un fuerte grito.
Mientras la sacerdotisa de pelo rojizo, terminaba de pelar papas, se escucho un fuerte grito de desesperación.
«Últimamente ha sido normal, escuchar aquellos gritos», pensó la sacerdotisa, que se paro de su asiento, «Pero, siento que debo ir ayudar a aquella chica»
La luchadora, estaba temblando, mientras imágenes de los sucesos de aquel día, se repetía una y otra vez, de sus ojos salían lágrimas, ella no quería llorar más, pero aún no podía, y aquel sujeto seguía burlándose de ella, de cómo había perdido a casi todo su grupo, y de cómo los goblin la había tratado, entonces se escucho que alguien tocaba la puerta y la risa se detuvo.
—Disculpe, voy a entrar—Se oyó, una voz femenina detrás de la puerta.
La puerta se abrió, revelando a la joven sacerdotisa, que trató de hablar con la luchadora, hacia algunas horas atrás.
La luchadora, dejó de escuchar la risa de aquel sujeto, y hubo un reconfortante silencio.
La joven, observó a la sacerdotisa de pelo rojizo, la cual había entrado al dormitorio de la luchadora, la joven de pelo rojizo, se puso a la altura de la joven luchadora, ella conocía aquellos ojos, ya lo había visto en la expresiones de muchas aventureras, que llegaba al templo, pero la expresión que tenía la luchadora, era la más dolorosa, que había visto.
—Tal vez, no comprenda lo que has sufrido, antes de tu llegada a este templo, pero quiero que algún día me lo cuente, pero por ahora solo puedo consolarte—la pelirroja, abrazo a la aventurera, esto hizo que el dolor que tenía la joven luchadora, disminuyera.
La joven sacerdotisa, estuvo con la luchadora, durante una media hora, y después salió de la habitación.
«Aún no se como curar tu sufrimiento, pero algún día lo podré hacer», pensó la pelirroja, mientras cerraba la puerta de la habitación, «Por mientras solo lo que puedo hacer es darte un apoyo, y esperar»
La sacerdotisa, suspiro profundo y se alejo de la habitación.
—¿Cómo está la chica? —preguntó la superiora, que se acercó a la joven pelo rojizo. 
—Por ahora está tranquila, pero me preocupa—la sacerdotisa, le contesto a su superiora. 
—Fue un error, pensar que era el momento adecuado para que pudiese salir del cuarto—suspiro la superiora.
Mientras tanto la luchadora, estaba acostada, mirando el techo, mientras oía las burla de aquel sujeto, que había vuelto.
—Cállate de una vez, deja a la chica en paz—Una nueva voz, fue escuchada por el sujeto y por la luchadora, esta voz era más femenina, y luego la voz, fue dirigida a la aventurera retirada—Lo que pasó aquel día no fue culpa tuya, y puede superar tu miedo a aquella criatura.
La aventurera, observó que sentada en el borde de la cama se encontraba una chica, que parecía de su misma edad, piel blanca, de cuerpo esbelto, pelo rojizo, que le llegaba hasta la barbilla y ojos oscuros, estaba vestida con una túnica verde, una armadura sobre su pecho, botas cafés oscuros, capa de color café oscura, y unos lentes con marcos redondo.
—No hagas caso a este sujeto—La chica, observó con molestia al sujeto, que se estaba burlando de la aventurera—Tu puede superar todo.
La retirada aventurera, sonrió al escuchar a aquella joven de pelo rojizo, por alguna razón la luchadora, estaba alegre al escuchar la palabra de aquella chica.
—Tranquila, yo te protegeré de este tipo—Le dijo la chica a la aventura y agrego—Tu solo duerme.
La luchadora, cerró sus ojos con una sonrisa en su rostro.